Cuando nos abrazamos a la cruz de Jesucristo, rendimos nuestras vidas para cumplir un propósito más alto que aquél que habríamos preferido para nosotros mismos. Déjeme decir aquí que creo que este es el punto en el cual gran parte del movimiento de la prosperidad ha errado. No creemos en Jesús para obtener cosas de parte de El, sino para rendirnos a El. La idea de que ser cristiano le hace a usted merecedor de lo mejor que este mundo tiene que ofrecer está equivocada.Muchos santos sufrieron martirios horribles en el nombre del Evangelio y recibirán coronas gloriosas en la eternidad por su sacrificio. Una lectura casual del capítulo 11 de Hebreos nos muestra claramente que no todos los héroes de la fe recibieron lo que estaban buscando aquí en la tierra, pero recibirán algo mejor en el cielo.
Las dos bendiciones más importantes para aquellos que hacen la voluntad de Dios son: Primeramente, Jesús considera que estas personas son sus familiares mas cercanos:
"..Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.." Marcos 3:35
En segundo lugar, aquellos que cumplen la voluntad de Dios reciben vida eterna:
"..Y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.." 1º Juan 2:17
Recuerdo los versos que más me afectaron cuando fui llamado al ministerio. Me rebelé contra el llamado porque temía verme obligado a vivir una vida de pobreza y sufrimiento. Me preocupaba mi familia y cómo íbamos a sobrevivir "viviendo por fe"
En aquel tiempo, tenía un buen trabajo y tenía dinero en el banco. Recuerdo haber dicho: "..Señor, Tú necesitas personas que den de manera liberal para tu obra...déjame permanecer donde estoy y haré todo lo que pueda para ayudar a la iglesia financieramente.."
Mientras estaba sentado en un servicio un domingo en la mañana, el pastor citó los versos a continuación y me convencí que Dios me hablaba por medio de él y diciéndome: "Oye, no estoy interesado en tu dinero - Te quiero a ti"
"..Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.." Hebreos 10:5-7
Pastor David Barlock (Cumpliendo la voluntad de Dios) Tomado del libro "Reflexiones para el camino"
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